domingo, 2 de junio de 2013

Villa Primavera

Primera cena-Desayuno en Villa Primavera. Huevos con
tomate, pan y café con leche. La cena de independencia
El sábado* 10 de febrero del año 2007 materialicé por fin el sueño de vivir conmigo. Me mudé de la casa de mis padres después de una fuerte discusión con mi padre y una gran necesidad de mi propio espacio. Llegué a Villa Primavera, un apartaestudio conformado por una gran habitación, una cocina, un baño y un gran ventanal: mi pequeño gran lugar.

Un espacio físico es una representación, un símbolo. Villa Primavera fue mi símbolo de independencia, la conquista de un territorio. Mis banderas eran la ropa recién lavada y colgada en las cuerdas para secar, mis armas unos pinceles y mi tienda de campaña un colchón. La Villa fue un santuario para mí misma, que me permitía reencontrarme cada noche y renacer cada mañana al abrir los ojos y contemplar las copas de los árboles. Un lugar para saborearme, llorarme, beberme, estirarme, contemplarme, para ser yo conmigo. En Villa Primavera renací y florecí.

La conquista de los rincones se iba materializando a la vez que en mí se fortalecía la sensación de independencia, el poder de sentirme reina de mi Villa. De organizar o desorganizar a mí antojo, de transformar las paredes y tener los platos que me hacían feliz.

Recuerdo que uno de mis lugares favoritos en mi Villa era el baño, un pequeño cuarto independiente que tenía pegado a la pared un gran espejo. Este espejo se convirtió cada mañana en el confidente de mis sueños, allí plasmaba lo que me sucedía en el mundo de Morfeo, y a la vez podía ir llevando registro de las pistas de viaje más importantes. El espejo fue ese sagrario que me permitía guardar mi alma.

Durante diez meses Villa Primavera fue mi gran taller, el lugar para rearmarme, construirme, pegarme y ensamblarme, para decorarme con los colores de las flores. A la vez que transformaba las paredes era yo misma la que cambiaba.  Fue un lugar exterior que representó perfectamente mi lugar interior, a partir de entonces sentí la necesidad de un espacio físico en el cual pudiera ocuparme de mi misma. 


* Mis nacimientos han sucedido los días sábados.“El término español «sábado» proviene del latín bíblico sabbătum, este del griego σάββατον (sábbaton), este del hebreo יוםהשבת (šabbāt), ‘reposo’, ‘día de reposo’, que deriva del verbo shâbath: ‘cesar [de trabajar]’, ‘descansar’, ‘guardar el sábado’, y este del acadio šabattum, ‘descanso’” Wikipedia
“El reposo sabático”
En quechua k'uychichaw que significa día del arco iris.

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