La comida es una buena puerta de
entrada para ello. Aunque es indiscutible que cuando hay un gran dolor en el
alma lo primero que se cierra es el apetito, también es un buen ejercicio ir
abriendo la puerta a ese apetito progresivamente. Permitirse saborear de nuevo,
incluso distraer la atención con una comida diferente, con un olor dulce que
abraza o con una textura suave que reconforta. Bien dice el refrán “barriga
llena, corazón contento”.
Mostrando entradas con la etiqueta Compasión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Compasión. Mostrar todas las entradas
martes, 2 de febrero de 2016
Alimentando el cuerpo y el alma
Suscribirse a:
Entradas (Atom)