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jueves, 19 de julio de 2018

Tiempo Caribe

Desayunos en el Caribe colombiano...


Arepa dulce, queso costeño, café negro.Galeras, Sucre.

Pava de ají, yuca, queso, suero y café negro.
Ovejas, Sucre.


Arepa e´huevo, bollo limpio, suero y café.
Montería, Córdoba. 
Tortilla con tomate y ají, bollo de coco, suero,
jugo de zapote.
Montería, Córdoba. 



Huevos con aliños, bollo limpio, queso,
suero, café.
Montería, Córdoba. 

 #Córdobamerobóelcorazón 
#Acentofusión

Caminar con los zapatos viejos y rotos, buscar la sombra, intentar bailar, pasar horas y horas intercambiando palabras, llamar al tuchinero y tomar tinto a orillas del Sinú, buscar una sopa de hueso, ajá, esperar la puesta del sol, saludar despacio, despedirse por etapas, volver, quedarse, volverse a despedir, regresar.  

sábado, 1 de abril de 2017

El 2016


No quería dejar pasar otro mes sin publicar por lo menos un compilado de la surtida experiencia de desayunos que tuvo el 2016. Nuevos sabores, paisajes caribeños, encuentros con amigos, jornadas de trabajo, y la bendición que es conocer personas sorprendentes que llegan a hacer parte de tu vida. 

El 2016, con sus mañanas soleadas y calurosas, vividas en gran parte en el Caribe Colombiano, será uno de los años más extraños y sorprendentes que atesorare en mi corazón. Gracias a todos los que hicieron parte de ese año de descubrimientos. 

martes, 2 de febrero de 2016

Alimentando el cuerpo y el alma


Creo que una de las mejores formas de volver a recomponer el alma después de haber pasado por una situación dolorosa o difícil, es empezar por consentir el cuerpo. Le sigo la pista a esa palabra, me concentro entonces en la parte de sentir. Pienso ahora en lo necesario que es volver a sentir, poco a poco, el dolor que está y también el placer que hace parte de lo que significa vivir.

La comida es una buena puerta de entrada para ello. Aunque es indiscutible que cuando hay un gran dolor en el alma lo primero que se cierra es el apetito, también es un buen ejercicio ir abriendo la puerta a ese apetito progresivamente. Permitirse saborear de nuevo, incluso distraer la atención con una comida diferente, con un olor dulce que abraza o con una textura suave que reconforta. Bien dice el refrán “barriga llena, corazón contento”.


Solo puedo agradecer lo mucho que se ha calentado mi alma con el cuidado y el amor con el que me acogieron y consintieron dos hermosos seres que habitan la ciudad capital. Regresé  sintiéndome muy afortunada por la buena conversación, los abrazos, el olor y el sabor del chocolate caliente y los enormes desayunos. Complacida de ver sus rostros dulces, sus miradas compasivas, de sentir su calor, de arroparme con sus palabras y contagiarme de su magia y de su vida. A ellos dos toda mi gratitud y esta entrada recordando sus deliciosos desayunos.  

jueves, 13 de agosto de 2015

La multiplicidad

Un desayuno, que aunque no degusté personalmente inspiro
este texto.
Dice Jorge Gaitán Durán que "viajar es hallar la multiplicidad que nos habita". Viaja no solamente quién se desplaza de su espacio vital, de su entorno, se viaja también en el encuentro con el otro, en la conversación, en las relaciones que establecemos. Esas voces, esos cuerpos, esas cualidades que nos maravillan, son una afirmación de la diversidad interior, la grandeza que nos conforma. Esto siempre y cuando se tenga el oído afinado para escuchar y el ojo limpio para ver, pues eso que existe afuera es también algo que nos configura por dentro. 

Hablo de esto porque me es necesario por estos días recordar que la belleza que contemplo en los otros es también mi belleza, la inteligencia que admiro igualmente me habita, la habilidad y la entereza que observo edifican lo que soy. Me es urgente reconocer mi propia divinidad, mi propia grandeza, porque es ese reconocimiento, esa inclusión de los otros en mí lo que me permite pararme firme y expandirme. 

A veces suena un poco extraño, pero resulta un ejercicio muy nutritivo voltear la mira y contemplar en uno mismo eso que se exalta en los demás. Yo suelo voltear esa mira para reconocer las debilidades, las zonas vulnerables, los miedos. Al observar el miedo, la ansiedad y el dolor del otro hago el ejercicio de revisar esos aspectos en mí, de ver mi propio dolor o deformación, como quien dice, mis defectos. Pero no suelo hacer el ejercicio con las potencialidades, como si estas no me conformaran. Y es ahí donde me niego el alimento, la posibilidad de nutrir mi alma con ese reconocimiento de la belleza, la inteligencia, la capacidad creativa. Me mato de hambre al desconocer mi propio valor, al dejar de cree en mi. Como todos los movimientos de la vida, éste también requiere equilibrio, porque el exceso empalaga y la carencia nos lleva a la extinción. 

Ayer tuve el regalo de viajar a través de una conversación y allí reconocerme múltiple, en movimiento, firme, segura, determinada, bella, armoniosa, empoderada de mí misma, convencida de mi capacidad; eso fue lo que contemple en quien era mi interlocutora, eso es lo que ahora sé que también me habita. Gracias por alimentarme e inspirarme querida Luz. 

martes, 10 de enero de 2012

Instrucciones para amar a Mar

Playa Arrecifes, Parque Tayrona


De desayuno aún nada. Sentada en mi escritorio revisando mis escritos de viaje me encontré este texto que quiero publicar hoy. 





Instrucciones para amar a Mar

  • No pretendas contenerlo, abarcarlo, comprenderlo
  • Cuando llegue hasta ti disfruta el burbujeo en la piel, ese cosquilleo que te hace sentir vivo
  • Contempla como tu pulso puede tomar su ritmo, sin dejar de ser lo que eres
  • No te sumerjas en él, y si lo haces recuerda salir, corres el riesgo de perderte para siempre
  • Abre tus ojos, que no se te escapen sus detalles, sus siluetas, sus crespos y lisos, su fino coqueteo
  • Disfruta el contacto, el roce de fronteras, de tu piel y su textura, de tu calor y su temperatura
  • Aspira su aroma, deléitate, regocijate
  • Cada que lo mires que sea como la primera vez, siente el corazón en tu boca!