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lunes, 16 de noviembre de 2015

Salir a desayunar

Desayuno croissant de queso crema y café con leche. 
Para mí ya es una vieja y arraigada costumbre desayunar antes de salir de la casa. Es importante tomar y comer algo antes de empezar cualquier tarea del día, es algo así como vestirme para salir. Pero a veces pasan cosas que hacen que salga sin desayunar: una falta de apetito severo, estar terriblemente retrasada para algo, un examen médico, o lo mejor, un encuentro para desayudar. 

El encuentro de esta semana fue una reunión de trabajo, pero eso no hizo que el desayuno fuera menos emocionante, o la compañía no me resultara grata y animosa para el corazón. Fue un gran desayuno, la delicia de una comida bien preparada, apetitosa. Disfruto preparar mis desayunos, buscar las variaciones del huevo, las posibilidades del pan, deleitarme con la tradicional arepa. Pero no puedo negar lo placentero que resulta que otro sea quien prepare algo delicioso, te lo sirva con belleza, lo disfrutes ahí sentado, sintiéndote atendido. Si yo me sirviera a mi misma con la misma dedicación que sirvo a otros sería una mujer muy bien alimentada. 

jueves, 20 de agosto de 2015

Cultivar las pasiones

Desayuno arepa de chócolo con quesito (un antojo desde hace días)
 y de tomar aguapanela con jengibre para subir mi energía. 
Hace días (mas bien años) pienso en el ejercicio constante que implica cultivar las pasiones, alimentar aquellas cosas que llenan el corazón y que de una u otra forma nos dan sentido. 

Un día pensé que uno debería tener algo así como un botiquín de emergencia para el alma, algo en lo material que permita reponerte cuando las cosas se ponen difíciles. Pero ya la medicina viene hablando hace rato del enfoque preventivo, más que de una mirada de urgencia. Y es en esa prevención en la que trato de centrar ahora mi esfuerzo. 

Así como es posible cuidarte desde lo físico, atenderte con unos alimentos deliciosos y también nutritivos, buscar una actividad física que te alegre el cuerpo, que te recuerde la felicidad del movimiento y la vitalidad, darte un sueño de calidad, entre otras cosas; también pienso que poco a poco uno puede construir un cuidado del mundo interior, del espíritu que llaman algunos, o el alma que nombran otros o del corazón si se quiere. Ya otros han hablado sobre esto, sobre el cuidado del alma, sobre el alimento para el corazón. Lo que sucede es que a diferencia del cuerpo, que de alguna manera nos pide ciertas cosas comunes a todos, agua por ejemplo o luz o alimentos; el mundo interior tiene requerimientos muy particulares, por eso implica un ejercicio muy dedicado primero reconocer qué es eso que lo nutre, y segundo tener la disciplina y constancia para hacerlo. 

Hace poco me vi la película Intensamente, una obra maestra por cierto, que logra presentar con claridad y precisión muchas cosas de ese mundo interior tan complejo. Y pensando sobre algo que aparece allí, que ellos llaman las "Islas" que son aspectos que conforman la personalidad de cada uno, se me venía la idea de hacer un listado de esas "islas" que son importantes en mi vida, y que requieren ser alimentadas constantemente, porque lo que no se nutre tiende a desaparecer.  

jueves, 13 de agosto de 2015

La multiplicidad

Un desayuno, que aunque no degusté personalmente inspiro
este texto.
Dice Jorge Gaitán Durán que "viajar es hallar la multiplicidad que nos habita". Viaja no solamente quién se desplaza de su espacio vital, de su entorno, se viaja también en el encuentro con el otro, en la conversación, en las relaciones que establecemos. Esas voces, esos cuerpos, esas cualidades que nos maravillan, son una afirmación de la diversidad interior, la grandeza que nos conforma. Esto siempre y cuando se tenga el oído afinado para escuchar y el ojo limpio para ver, pues eso que existe afuera es también algo que nos configura por dentro. 

Hablo de esto porque me es necesario por estos días recordar que la belleza que contemplo en los otros es también mi belleza, la inteligencia que admiro igualmente me habita, la habilidad y la entereza que observo edifican lo que soy. Me es urgente reconocer mi propia divinidad, mi propia grandeza, porque es ese reconocimiento, esa inclusión de los otros en mí lo que me permite pararme firme y expandirme. 

A veces suena un poco extraño, pero resulta un ejercicio muy nutritivo voltear la mira y contemplar en uno mismo eso que se exalta en los demás. Yo suelo voltear esa mira para reconocer las debilidades, las zonas vulnerables, los miedos. Al observar el miedo, la ansiedad y el dolor del otro hago el ejercicio de revisar esos aspectos en mí, de ver mi propio dolor o deformación, como quien dice, mis defectos. Pero no suelo hacer el ejercicio con las potencialidades, como si estas no me conformaran. Y es ahí donde me niego el alimento, la posibilidad de nutrir mi alma con ese reconocimiento de la belleza, la inteligencia, la capacidad creativa. Me mato de hambre al desconocer mi propio valor, al dejar de cree en mi. Como todos los movimientos de la vida, éste también requiere equilibrio, porque el exceso empalaga y la carencia nos lleva a la extinción. 

Ayer tuve el regalo de viajar a través de una conversación y allí reconocerme múltiple, en movimiento, firme, segura, determinada, bella, armoniosa, empoderada de mí misma, convencida de mi capacidad; eso fue lo que contemple en quien era mi interlocutora, eso es lo que ahora sé que también me habita. Gracias por alimentarme e inspirarme querida Luz. 

lunes, 26 de enero de 2015

¿Amor Propio?

Desayuno pandebonos con chocolate. 
Creo que eso que llaman amor propio es poder estar alimentando continuamente esa conexión profunda con uno mismo, es hacer, tener presente y seguir haciendo aquellas cosas que le hacen tanto bien al alma. 

Pero aquí es donde me confundo, porque en ocasiones se puede seguir haciendo eso que da bienestar, pero aún así no estar alimentándose a uno mismo. Es decir, hay momentos en los que aunque uno esté haciendo eso que le da satisfacción y bienestar, esa chispa, ese palpitar interno que te llena no sucede. Qué es lo que ocurre en esos momentos entonces, que aunque continúes moviéndote la auto conexión parece presentar interferencia...