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jueves, 19 de julio de 2018

Tiempo Caribe

Desayunos en el Caribe colombiano...


Arepa dulce, queso costeño, café negro.Galeras, Sucre.

Pava de ají, yuca, queso, suero y café negro.
Ovejas, Sucre.


Arepa e´huevo, bollo limpio, suero y café.
Montería, Córdoba. 
Tortilla con tomate y ají, bollo de coco, suero,
jugo de zapote.
Montería, Córdoba. 



Huevos con aliños, bollo limpio, queso,
suero, café.
Montería, Córdoba. 

 #Córdobamerobóelcorazón 
#Acentofusión

Caminar con los zapatos viejos y rotos, buscar la sombra, intentar bailar, pasar horas y horas intercambiando palabras, llamar al tuchinero y tomar tinto a orillas del Sinú, buscar una sopa de hueso, ajá, esperar la puesta del sol, saludar despacio, despedirse por etapas, volver, quedarse, volverse a despedir, regresar.  

sábado, 13 de junio de 2015

¿Para qué?

Desayuno aguapanela con jengibre.
Creí que hablaba abiertamente en este lugar. Pensé que mis palabras eran diáfanas, que dejaban ver claramente lo que soy, lo que me pasa adentro. Estaba equivocada, siempre voy dando vueltas, rodeos, hablando de otros temas, dando giros, poniendo otros ejemplos, alguna cita que logre ilustrar algo. No consigo hablar de frente, directamente, no sé hacerlo. 

Tal vez alguien logre hacerse ideas de lo que soy, de quién soy, de qué pienso y cómo vivo mis días con estas palabras que lanzo aquí, tal vez. ¿Qué importa? Qué sentido tiene hacer lo que hago, escribir estas palabras. Qué sentido tiene seguir haciendo las cosas que aprendí a hacer e intentar otras, unas nuevas. 

Los músculos de mi cuerpo están tensos, mi mandíbula se aprieta últimamente, ahora soy consiente de eso. Mi estómago se estremece y luego se revuelve y mis pensamientos van rápidos, como un boletín informativo de Colombia que solo deja un reguero de malas noticias y poca esperanza. 

sábado, 22 de septiembre de 2012

Un té de media noche

Temporada de sensibilidad. Hay cosas que me confrontan, temas que me ponen a pensar en lo que soy y en cómo he vivido, cómo me comporto, qué decisiones tomo, qué he dejado de hacer. A veces una excesiva prudencia y recato controlan mis actos, me limitan. Al final se trata de cosas tan tontas como no entrar al baño de los hombres, a pesar de que el de las mujeres tiene una fila terrible y yo tengo muchas ganas de orinar. Cosas tan sencillas, que realmente no van a cambiar al mundo, de hecho ni siquiera me van a cambiar a mi, y sin embargo me enfrasco en un debate interno que me petrifica como un monumento a la estupidez humana. Termino haciendo la larga fila y aguantándome las ganas de orinar. Cosas tan sencillas que me desatan largas polémicas mentales, discursos a favor y en contra son lanzados al interior de mi cabeza, sabiendo que al final la rigidez de mi cuerpo me impide llevar la contraria, quebrantar la norma, traspasar la puerta. 

Temporada de sensibilidad. Pero como dice un amigo, no nos pongamos trascendentales, solo se trata de ir al baño.