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domingo, 11 de octubre de 2015

Silencio vs. voz alta

Desayuno pan y aguapanela. Es más bien un pre-desayuno. 
Qué decir hacia afuera cuando uno siente que cualquier palabra que se pronuncie en voz alta puede ser usada en su contra. A veces, muchas, es mejor guardar silencio. Días de silencio, y sin embargo he pronunciado varias palabras que me han complicado. Muchas veces me hago preguntas en voz alta, preguntas sobre cosas que voy sintiendo o pensando, asuntos que reflexiono sobre mi relación con los otros, sobre mi manera de comportarme, de sentir, de hacer; y en ocasiones, muy contadas, me hago esas preguntas en compañía de una o dos personas muy cercanas en mi vida. Pero a veces esas preguntas pueden traer una oleada de situaciones que no veía venir. 

Qué decir y qué silenciar, es un tema que pienso desde hace mucho tiempo. Qué cuestiones es mejor poner en diálogo, en debate incluso, y cuáles es mejor rumiar para adentro o incluso mejor no tocar, sino dejar pasar, no alimentar. Es difícil hacer esa distinción. Creo que es difícil entender incluso este texto. Estas son palabras que he soltado como palomas que estaban represadas en un caja y a las que se les han abierto las puertas, salen todas disparadas sin orden, sin rumbo, en un estallido de plumas y aleteos que no permiten distinguir bien de qué se trata. Bueno, muchas veces así es la vida, un estallido de cosas que no logras reconocer sino hasta que ha pasado el alboroto. 

domingo, 22 de abril de 2012

Desayuno de domingo

Desayuno de domingo conmigo misma
Es domingo en la mañana. Hace frío, el reporte del clima dice que será un día nublado y lloverá. Que más remedio. Me preparo una tortilla de huevo, la relleno con tomate que previamente he sofrito en mantequilla, le agrego un poco de parmesano y para terminar albahaca de mi huerto. 

Hago con todo el amor para mi misma un chocolate caliente. Me meto en la cama, acobijo mis pies que están helados. Desayuno mientras tecleo estas palabras en el computador. 

Cuenta la leyenda que es posible parar el diálogo mental, desconectar esa voz interna que cuestiona, critica, juzga, atemoriza... dicen que se puede llegar a silenciar completamente. ¿Cómo será?

Mi mente, cuestiona duramente cada uno de mis movimientos, aunque a veces creo que soy muy blanda conmigo misma. Dicen también que los psicólogos pueden llegar a ser muy despiadados con su propia humanidad. ¿Qué tanto? ¿cuál debe ser la medida de exigencia? ¿qué tanta presión debes ejercer sobre ti mismo? Ni tanto que queme al santo, ni tan poquito que no lo alumbre... Ese punto medio, ese gris perfecto, esa medida justa, que tarea más difícil. 

Hoy es domingo, el día está frío, la cama tibia, todo indica que me abrazaré a mi misma e hibernaré.