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martes, 5 de abril de 2016

Cuestiones cotidianas

Desayuno tostadas francesas y café en aguapanela. 
Me molesta pensar en cómo los asuntos que hacen parte indisoluble de cada día se vuelven rutinarios, mecánicos. Sin embargo con un solo giro que hagamos sobre ellos se abre un portal y entra un nuevo aire para refrescar la vida. 

Me refiero por ejemplo a la ruta que tomamos a diario, a la manera cómo nos acostamos, la forma de vestirnos y por supuesto el desayuno que tomamos cada día. De este tema han hablado mucho las personas que trabajan con creatividad, muchas investigaciones se han enfocando en cómo las  variaciones que se hacen en las acciones cotidianas trae nuevos caminos neuronales y así nuevas opciones. Me gusta entrenarme en este asunto, procuro estar intentando nuevas rutas, de algunas cosas, pues la verdad es que para otras suelo ser bastante conservadora. 

Por estos días me entreno por ejemplo en escribir con mi mano izquierda. ¡Qué tontería! dirán algunos. Sin embargo, he descubierto una sensación bastante particular en el cuerpo, cuando estoy concentrada en la tarea de escritura zurda. Es como si mi eje corporal se desplazar, como si mi cerebro girara su ángulo interno. Es una sensación un poco difícil de describir, porque es como si algo adentro de mí cambiara completamente. Al inicio no es una sensación agradable, es más bien como si alguien entrara a tu casa y reorganizara todo, como si las cosas que sabes dónde están y cómo funcionan ya no estuvieran más allí, y como si todo hubiera que reconstruirlo. Pero es esa, a fin de cuentas, una sensación que impulsa, en lo personal me reta, se convierte en un desafío, por eso pienso que es un entrenamiento en cuestiones cotidianas. 

martes, 17 de marzo de 2015

La Alegría del Corazón

Vuelvo a desayunar huevo y pan, pero ahora
tomo aguapanela con jengibre. 
Algunas personas que me conocen sabrán que mi tema, mi pregunta constante es sobre el cómo no perderse de uno mismo, cómo no dejar que ese hilo rojo que te guía se te escape de las manos. Cuando eso pasa, nos toma algunos golpes, tropezones, lagrimas volverlo a encontrarlo, orientarnos en el camino, y cuando eso sucede, cuando sentimos que tenemos la certeza de estar donde es, dando los pasos que son, es cuando pienso que brota una gran alegría del corazón.

Bert Hellinger lo dice muy bien en su libro Felicidad que Permanece: “Uno palpa SU camino adelante, centímetro a centímetro, a lo largo del hilo rojo. Cada latido del corazón es un centímetro más. Es decir que se avanza con los latidos del corazón”.  Y yo pienso que cuando se está avanzando con esos latidos, además existe una gran felicidad que impulsa, que alienta a seguir avanzando.

Para mí la tarea es precisamente no soltar el hilo rojo de las manos. Se pensaría que es una tontería soltarlo, pero sucede, más frecuentemente de lo que uno cree, lo suelto, lo soltamos, vamos caminando y en un segundo alguien te dice algo, que te gires, que mires otra cosa, que prestes atención a esto o a aquello y en un descuido el hilo se te escurre de las manos.  A veces he intentado buscar ese hilo afuera, incluso alguna vez tome el hilo de alguien más convencida de que era el mío. ¡Qué fácil es perderse de uno mismo!

Luego, con el tiempo, he visto que la única manera de reencontrarlo, cuando lo has dejado escapar, es volver a su origen, es decir, al corazón, al propio corazón. Intentar con todas las fuerzas palpar a tientas, afinar el oído, sobre todo el oído interno y la conciencia corporal, porque cuando lo tomas de nuevo entre tus manos el corazón da un salto, es inconfundible, hay un brinco de emoción interno, una fiesta adentro de ti porque has vuelto a casa y todo en ti, sin lugar a dudas va a celebrarlo.


Ahora mismo vivo un poco de esa fiesta dentro de mí, estoy fluyendo con esa alegría del corazón, después un largo invierno, de andar dando tumbos intentando agarrar el hilo que se me había escapado de entre las manos. 

sábado, 17 de enero de 2015

Carta de Gratitud

Desayuno una arepa de espinaca que me regaló una amiga,
y agua de panela fría para el calor. 
"Hay muchas cosas que me están sucediendo de las no he hablado. No quería que este encuentro de la vida se convirtiera en un confesionario de lamentos y ratos tristes. Quería mucho que mi alma, al verte, recuperara la dicha, la alegría, el color; y es exactamente eso lo que ha sucedido, el milagro se ha dado y es lo que quiero agradecer". 

La mañana del sábado otra vez me trae un nuevo impulso, una nueva posibilidad, eso es lo que sucede. He podido escribir de vuelta, un encuentro me reaviva y puedo volverme a derramar en papel a través de una carta de gratitud. Poco a poco puedo ponerme en movimiento, como si después de una largo congelamiento rayitos de sol me estuvieran calentando nuevamente. 

Esto es la vida, larga y ancha mientras dura, con todas sus luces y sombras. 

lunes, 6 de mayo de 2013

El Tiempo de la Inspiración


Desayuno derretido de queso y chocolate en aguapanela.
Por estos días he estado meditando sobre el tiempo en el que sucede la inspiración, ese instante que parece divino y en el que surgen imágenes, conceptos, ideas, proyectos en tu mente. A veces parece como si una mano más grande que tú los sembrara en tu interior, ¿Será?


Me he observando y descubrí que justo cuando estoy más ocupada en cumplir con una tarea que no me gusta, cuando debo dormir porque al día siguiente tengo que madrugar, cuando me piden que entregue algo urgente que no me agrada mucho, es exactamente en esos momentos en los que se me ocurren algunas ideas que puedo considerar como buenas o muy buenas, precisamente cuando no tengo el tiempo para realizarlas, porque siempre son ideas que no tienen nada que ver con lo que tengo que hacer o cumplir en el momento. Una solución podría ser simplemente anotar la idea y desarrollarla más adelante, pero es ahí cuando aparece el siguiente problema: la motivación y la energía. 

Cuando se me ocurre una idea, generalmente no llega sola, aparece con un cúmulo de energía disponible para ponerla en marcha, es como si fuera un combo: idea + combustible para hacerla. Por lo que si la apunto para hacerla luego, el combo desaparece y la energía se evapora, así que cuando vuelvo sobre la idea ya no me siento tan animada o dispuesta para materializarla. Qué problema. ¿Cómo hacer para poder darle cuerpo a estos chispazos divinos y a la vez cumplir con el día a día?